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El objetivo de una Denominación de Origen es proteger a un producto caracterizado por una calidad diferencial vinculada a un origen geográfico delimitado, que le distingue en el mercado de cualquier otro producto de naturaleza similar. Se corresponde con la Denominación de Origen Protegida (DOP) a nivel de las instituciones europeas.
Para amparar un producto bajo una Denominación de Origen han de existir una serie de aspectos básicos:
· Como requisito indispensable, la calidad diferencial y la singularidad del producto deben derivarse del origen geográfico en el que se han producido, lo que también incluye unas condiciones y prácticas de elaboración características.
· El proceso de producción, transformación y elaboración debe tener lugar necesariamente en el ámbito geográfico de la Denominación de Origen.
· Debe justificarse la existencia de un reconocimiento y valoración de las cualidades diferenciales del producto por parte de los consumidores.
· Debe existir el compromiso colectivo por parte de productores y comercializadores de la zona amparada de someterse voluntariamente a un proceso de certificación, que actualmente realizan los Consejos reguladores.
· Las Denominaciones de Origen facilitan al consumidor el reconocimiento del producto y la percepción de una calidad y un grado de diferenciación superiores. Por ello, un factor cada vez más influyente es la imagen de la Denominación, es decir, el conocimiento que de ella tiene el consumidor, que constituye la base fundamental para el desarrollo de estrategias comerciales.
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