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Clima: Es un frutal de origen subtropical, por lo que prefiere un margen estrecho de condiciones climáticas (sin grandes oscilaciones térmicas).
No tolera las heladas; el factor más limitante son las bajas temperaturas que redundan en una falta de cuajado.
Los vientos secos y las altas temperaturas en floración disminuyen el cuajado. Temperaturas superiores a 30ºC inhiben su crecimiento.
Las zonas con temperaturas cálidas y humedades relativas elevadas (áreas costeras), son las óptimas para su desarrollo; el cuajado natural es suficiente para la rentabilidad del cultivo sin llevar a cabo la polinización artificial aunque actualmente ésta se realiza de forma mayoritaria.
Edafólogia: Presenta óptimo crecimiento en suelos con materia orgánica, bien drenados y con buena aireación.
Su pH óptimo se sitúa entre 6,5 y 7,5 y con contenidos en caliza total inferiores al 7 %, aunque se han dado casos de deficiencias de calcio.
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